Características
Cuidados
Periodo de cosecha
Características
Plantar adecuadamente
Plantar un almendro
España es uno de los principales productores de almendras del mundo. Es un árbol adaptado a nuestro territorio y climatología que requiere de veranos cálidos y secos para madurar las almendras.
Aunque resiste heladas de hasta -15 °C, hay que proteger las flores de las heladas tardías. Los almendros florecen entre finales de enero y febrero, y si estas flores se hielan y caen, el árbol no volverá a producir almendras hasta el año siguiente. Por tanto, es una planta que se desarrolla mejor bajo la protección de muros que irradien calor o de setos que lo protegen del viento.
La mejor época para plantar almendros es durante su parada vegetativa. Esto es en otoño e invierno, al igual que otros frutales de hoja caduca. Requiere suelos bien drenados pues no tolera en absoluto el encharcamiento ni los suelos arcillosos muy compactados. Los suelos pesados de jardín pueden aflojarse con arena. Si se planta en contenedores, es recomendable utilizar un substrato especial para huerto y frutales.
Si solo vas a cultivar un árbol, asegúrate de buscar variedades autógamas o autofértiles. Las variedades tradicionales no lo son y necesitan tener cerca otro almendro compatible para que haya polinización cruzada y los frutos cuajen. Una de las variedades autofértiles más fácil de encontrar para un huerto doméstico es “Guara” (y muy recomendable por su floración tardía que en algunas zonas, evita los problemas de heladas). Si prefieres una variedad tradicional, la “Marcona” o la “Largueta” son las más apreciadas, aunque necesitan otro almendro cerca como polinizador.
El almendro es un árbol que se cultiva sin problemas en el suelo en la mayor parte de España. Es un árbol rústico y bien adaptado al clima mediterráneo por lo que el jardín es la opción más natural. Su cultivo en maceta queda reservado a aquellos que no disponen de jardín o a zonas frías o de montaña, con heladas tardías frecuentes.
No hay que confundir el verdadero almendro (Prunus dulcis) con la variedad ornamental (Prunus triloba). Este último tiene una floración espectacular pero nunca produce almendras.
Cuidado del almendro
Cuidar adecuadamente
El almendro es un árbol resistente a la sequía una vez establecido en el suelo. Para obtener una buena cosecha, agradece riegos moderados durante los meses de verano. Los almendros en contenedor deben regarse 1-2 veces por semana, evitando los encharcamientos. En el caso de los ejemplares plantados en el suelo, es necesario asegurarse de que en verano el agua pueda llegar también a las raíces de las capas más profundas. Para ello, aplica riegos espaciados pero abundantes (preferiblemente por goteo) que humedezcan el suelo en profundidad, sin malgastar agua.
El almendro pierde todas sus hojas en la estación fría, por lo que apenas necesita riegos en invierno.
Ya sea en el suelo o en maceta, los almendros necesitan un nivel relativamente alto de nutrientes durante los meses de verano. Al principio de la temporada, conviene despertar a la planta de su hibernación con un abono de liberación lenta para frutales y hortalizas. A continuación, es aconsejable aplicar un abono líquido cada 14 días. Al almendro también le sienta bien un poco de compost o humus de lombriz.
El fruto de la almendra consta de tres capas: una piel exterior verde y peluda, la cáscara dura leñosa y la deliciosa almendra en grano en su interior. Sabrás que tus almendras están listas para cosechar cuando la cáscara se desprenda por sí sola de la piel exterior peluda. Esto suele ocurrir (según la variedad) entre agosto y septiembre. Las almendras con cáscara pueden conservarse varios meses si se guardan en un lugar seco y aireado.
Los almendros se podan una vez al año para que la cosecha no disminuya con el tiempo. En otoño, después de la cosecha, se aclara la copa del árbol: se eliminan todos los brotes que crecen hacia el interior, pero también se cortan las ramas demasiado densas o que se cruzan entre sí. Esto se debe a que las almendras solo pueden madurar si llega suficiente luz a la copa del árbol.
En el primer invierno tras el trasplante y en zonas de interior o de montaña con inviernos rigurosos, es recomendable proteger el almendro de las heladas fuertes. Para ello, cubre el suelo alrededor del cepellón con una gruesa capa de mantillo o con hojarasca. En clima mediterráneo o costero, rara vez es necesario.
Los almendros en maceta pueden pasar el invierno en un lugar fresco y protegido de las heladas; lo ideal son temperaturas de entre 5 y 10 °C. Por cierto, el almendro no necesita luz para pasar el invierno, ya que de todos modos se desprenderá de sus hojas que volverán a brotar en primavera.
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