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  3. Cuidados de las plantas
  4. Hierbas aromáticas, frutas y hortalizas
  5. Aliados y rivales en tu huerto

Estas verduras y hortalizas no deben plantarse juntas

Aliados y rivales en tu huerto

"¡Fuera, no me gustas!" ¿Te imaginas si tus propias plantas pudieran hablar y expresar su descontento? Es posible que, en ocasiones, percibas cierta tensión entre ellas, pues al igual que las personas, algunas plantas simplemente no se llevan bien. Incluso, hay combinaciones que resultan poco favorables para su desarrollo individual. Así que, sumérgete en el fascinante mundo de las disputas entre vecinos en el reino vegetal y descubre por qué son inevitables.

Qué se esconde detrás

¿Por qué algunos vegetales no se llevan bien?

La convivencia entre aliados y rivales vegetales en el huerto es un tema que ha suscitado numerosas discusiones. ¿Pero qué determina la armonía entre algunas hortalizas y la discordia entre otras? Este conocimiento se ha acumulado a lo largo de siglos de experiencia entre jardineros y biólogos especializados en plantas. Los factores que influyen en la clasificación de las distintas variedades de hortalizas son diversos. A continuación, presentamos algunos ejemplos destacados para ayudarte a comprender el principio fundamental de un cultivo mixto exitoso en tu huerto o mesa de cultivo.

Estos 4 factores influyen

Cultivo mixto en el huerto

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    Factor núm. 1: agua necesaria

    Las necesidades de agua varían entre los distintos vegetales del parterre. Un ejemplo claro lo encontramos en las zanahorias y las cebollas. Mientras que estas últimas requieren mantenerse secas hacia el final de su ciclo de cultivo para que sus hojas se sequen adecuadamente, las zanahorias demandan un riego abundante en las últimas semanas antes de la cosecha. Este principio se aplica también en una espiral de hierbas: las variedades mediterráneas, que prefieren la sequía, deben ubicarse en la parte superior, mientras que las hierbas aromáticas más sedientas, como el cebollino, deben colocarse en la parte inferior.

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    Factor núm. 2: el espacio requerido

    Algunas plantas se extienden horizontalmente, mientras que otras alcanzan alturas considerable. Por ejemplo, puedes aprovechar el espacio entre los puerros, que crecen en vertical, para plantar coles entre ellos. Sin embargo, es importante tener en cuenta que las hojas y las raíces de las plantas pueden competir entre sí si no se colocan adecuadamente. Un truco útil es combinar variedades de crecimiento rápido, como rábanos o lechugas, con otras de crecimiento más lento. De esta manera, cuando las plantas más tardías estén listas para la cosecha, las lechugas y otros cultivos ya habrán sido recolectados, dejando espacio suficiente para el desarrollo completo de todas las variedades.

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    Factor núm. 3: nutrientes necesarios

    Al plantar diferentes especies en una mesa de cultivo, las necesidades individuales de nutrientes de las plantas juegan un papel crucial. Por ejemplo, los tomates y las calabazas, que son plantas de alto rendimiento, requieren un suelo rico en nutrientes para prosperar, mientras que los rábanos o las lechugas, que son de rendimiento más bajo, se desarrollan mejor en suelos menos ricos en nutrientes. Por tanto, es preferible agrupar especies con requisitos nutricionales similares en el mismo espacio de cultivo.

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    Factor núm. 4: Enfermedades y plagas

    No todas las variedades de hortalizas son igualmente propensas a enfermedades y plagas. Si dispones las plantas de manera estratégica, a veces pueden ayudarse mutuamente. Por ejemplo, al plantar caléndulas o cempasúchiles entre tus cultivos de hortalizas, puedes evitar que plagas como los nematodos invadan tu huerto.

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