Características
Cuidados
Periodo de floración
Características
Plantar adecuadamente
Cultivo de la lewisia
La lewisia (Lewisia cotyledon) es una planta originaria de las montañas Siskiyou, entre el sur de Oregón y el norte de California, donde se agarra a las grietas de los roquedos y acantilados de montaña gracias a su larga raíz pivotante. Este entorno es muy exigente: el suelo es árido, pedregoso y pobre, con un drenaje extremo. A ello se suman una insolación muy intensa y vientos fuertes y constantes.
Tanto en el jardín como en el balcón, la lewisia necesita al menos cuatro horas de luz directa al día para florecer. En el norte peninsular puedes colocarla a pleno sol. En el centro, el sur y el litoral mediterráneo es mejor buscarle un emplazamiento con sol de mañana y sombra en las horas centrales del día. De lo contrario, el sol intenso del verano puede quemar sus hojas carnosas y resecar las rosetas.
Ten en cuenta que en las zonas más cálidas, la lewisia entra en una especie de reposo estival. Dejará de crecer durante los meses de más calor y necesitará menos riego, no más.
La lewisia no se limita a una sola variedad; hoy en día, hay numerosas opciones disponibles, algunas con una mezcla de colores vibrantes y otras con flores simples o dobles. Esta diversidad no solo se refleja en su apariencia, sino también en su resistencia al frío. La mayoría de las variedades resisten sin problemas el invierno en casi toda España: la especie aguanta hasta unos -10 °C siempre que el suelo esté seco, aunque algunas variedades no toleran menos de -5 °C.
En la práctica, salvo en zonas de montaña o de interior con heladas fuertes, el frío no es el factor limitante en nuestros jardines, sino el calor del verano y el exceso de humedad. Si vives en una zona fría, revisa la etiqueta de la planta al comprarla, donde se indica su resistencia.
La condición más importante para que la lewisia crezca de forma saludable es contar con un suelo bien drenado. Esta pequeña planta es una suculenta de la familia de las montiáceas (Montiaceae) y, como todas las plantas de este tipo, es muy sensible a la humedad y al encharcamiento.
Por eso, la lewisia no prospera en suelos arcillosos y húmedos. Si tienes un jardín de rocas o un muro de piedra natural que deseas embellecer, ¡esta flor es la opción perfecta! Si plantas lewisia en un suelo de jardín normal, es recomendable añadir una capa de drenaje de COMPO BIO Granuplant® antes de hacerlo.
Un detalle que marca la diferencia: planta la roseta con el cuello ligeramente por encima del nivel del suelo y rodéala con una capa de gravilla. Así, el agua nunca se acumulará alrededor del punto de crecimiento. También es importante evitar colocarla en lugares donde se acumule agua durante fuertes lluvias, ya que eso puede provocar un exceso de humedad, especialmente en los meses de invierno.
Para plantar en maceta, lo ideal es usar un substrato con alto contenido de arena, como COMPO SANA® Substrato Cactus. Asegúrate de que la maceta tenga orificios de drenaje amplios en la base. Para evitar que se bloqueen con el tiempo, es recomendable colocar una capa de gránulos de COMPO BIO Granuplant® o de grava gruesa en el fondo antes de plantar.
En general, no hay grandes diferencias entre plantar la lewisia en el suelo o en maceta. Lo más importante es que el suelo sea lo más libre de cal posible para que la planta se desarrolle bien. Conviene tenerlo en cuenta porque en buena parte de España el agua del grifo es dura: si es tu caso, riega con agua de lluvia o con agua descalcificada. En macetas es especialmente importante para evitar que la cal se acumule en el substrato.
Si cortas regularmente las flores marchitas de la lewisia, estimularás la formación de nuevas flores. Prolongarás su floración durante varias semanas y darás alimento a abejas y otros polinizadores.
Cuidar adecuadamente
Cuidados de la lewisia
El mayor riesgo para la lewisia es un suelo que permanezca constantemente húmedo, por lo que debes regarla solo cuando realmente lo necesite. Como todas las suculentas, tiene hojas carnosas que almacenan agua. Cuando está plantada en el jardín, puede aprovechar su raíz pivotante para extraer agua de las capas más profundas del suelo, y solo necesitará riego en periodos largos de sequía.
En cambio, en maceta o jardinera, necesitará riegos regulares de primavera a otoño, y en las zonas más calurosas tendrás que comprobar el substrato cada pocos días durante el verano.
Para no excederte con el agua, una buena técnica es levantar un poco la maceta antes de regar. Con el tiempo, aprenderás a notar si está pesada o ligera, y así sabrás cuándo realmente necesita agua.
En cuanto a nutrientes, la lewisia (Lewisia cotyledon) es poco exigente. Si la plantas en el jardín, puedes aplicar un fertilizante de liberación lenta antes de plantarla, lo que le proporcionará nutrientes durante varios meses. Si la tienes en una maceta, es recomendable usar un fertilizante líquido para plantas crasas, ya que esto ayudará a fomentar la formación de flores. Con el cuidado adecuado, una sola levisia puede llegar a producir hasta 50 flores.
Incluso en invierno, la humedad representa un mayor peligro para las lewisias que las heladas. Por eso, es importante proteger las lewisias en maceta de la lluvia durante los meses invernales y regarlas solo lo necesario para evitar que la tierra se seque. De hecho, el problema no es el frío, sino la lluvia continuada, muy habitual en la cornisa cantábrica y en Galicia. Si vives en una zona de montaña o de interior con heladas fuertes, cubre las variedades más delicadas con un material transpirable o resguarda las macetas en un porche cubierto, una galería fresca o un invernadero.
Si tienes lewisias en el jardín, puedes protegerlas de la humedad constante en invierno cubriendo el suelo alrededor de la roseta con una capa de gravilla o de grava volcánica de tres a cinco centímetros, sin tapar las hojas. La grava mantiene el cuello seco y evita las salpicaduras de tierra cuando llueve.
La siembra y los esquejes dan resultados lentos e irregulares. Sin embargo, la forma más sencilla de multiplicarla es a través de las llamadas "rosetas hijas", que son pequeñas rosetas de hojas que se forman como hijuelos al lado de la planta madre. Para fomentar la formación de estos hijuelos, puedes seguir estos consejos:
El mejor momento para separar los hijuelos de la planta madre es a principios de otoño, cuando las pequeñas plantitas ya han crecido con fuerza y ha remitido el calor. Así, tendrán todo el invierno para enraizar. Sin embargo, es importante que los hijuelos de la lewisia permanezcan en la maceta durante su primer invierno en un lugar protegido de las heladas y la humedad, hasta que se fortalezcan lo suficiente.
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