Características
Cuidados
Periodo de floración
Características
Plantar adecuadamente
Cultivo del jacinto
El jacinto común o jacinto holandés (Hyacinthus orientalis) es una planta bulbosa muy fragante cuyas flores multicolores alegran casas y jardines en primavera. Sus flores tienen tonalidades que van del blanco al azul y del rosado al rojo formando deslumbrantes contrastes sobre su follaje verde brillante. Prefiere exposiciones a pleno sol o en semisombra; en zonas donde la primavera es calurosa, la semisombra alarga la duración de las flores.
El jacinto en maceta
Planta tus jacintos en octubre (o noviembre y hasta diciembre en zonas con inviernos suaves) para disfrutar de la floración a principios de año. Utiliza un substrato suelto para plantas de flor. El encharcamiento provoca la pudrición de los bulbos, por lo que es aconsejable prever una capa de drenaje en el fondo de la maceta.
Asegúrate de plantar los bulbos a la profundidad apropiada y con la separación adecuada. Entiérralos a una profundidad equivalente a dos o tres veces la altura del bulbo (unos 10-15 cm) y sepáralos unos 10 cm entre sí. Riega ligeramente después de plantarlos y coloca la maceta en un lugar fresco y oscuro durante unas 8-10 semanas, mientras se forman las raíces. Cuando asome el primer brote verde, trasládala a un lugar luminoso.
Ten en cuenta que el jacinto necesita pasar frío para florecer bien. En el interior de la península y en zonas montañosas, lo recibe del propio invierno. Pero en el litoral mediterráneo, en el sur y en Canarias, conviene comprar bulbos preparados o “forzados”, o bien guardarlos entre 6 y 8 semanas en la nevera antes de plantarlos.
El jacinto en vaso
Puedes cultivar tus jacintos en vasos especiales para bulbos (también llamados jacinteros). A partir de mediados de octubre, introduce la base del bulbo en el vaso y colócalo en un lugar fresco y a la sombra (8-10 ºC.). Si el lugar no es lo bastante oscuro, cubre el bulbo con un cucurucho de papel. La oscuridad simula las condiciones que el bulbo encontraría bajo tierra. Llena el vaso de agua hasta justo por debajo de la base del bulbo, sin que llegue a tocarlo. Estas condiciones favorecen la formación de las raíces. Una vez bien desarrolladas, coloca la planta en un lugar luminoso y a temperatura ambiente. Retira el cucurucho cuando la vara floral alcance entre 5 y 8 centímetros.
El jacinto en el jardín
Los jacintos también pueden plantarse en el jardín. Elige un lugar no demasiado húmedo y con buen drenaje. En suelos arcillosos y compactos del interior peninsular, las lluvias de invierno pueden pudrir los bulbos. En zonas de montaña y del interior, cubre la superficie con COMPO BIO Virutas de Roble para protegerlos de las heladas. Si en tu zona hay topillos o ratones de campo, planta los bulbos dentro de una cesta para bulbos: así los protegerás de los roedores.
Tanto en jardineras como en el suelo, el jacinto luce más combinado con otras plantas y bulbos de floración temprana como los narcisos, los crocus, los tulipanes y los pensamientos.
Cuidar adecuadamente
Cuidados del jacinto
En el riego del jacinto, el equilibrio lo es todo: durante el crecimiento y la floración, mantén el substrato ligeramente húmedo de manera permanente, sin que llegue a secarse del todo (pero evitando los encharcamientos). No riegues directamente sobre los bulbos, ya que podrían pudrirse rápidamente.
El jacinto no requiere muchos cuidados. Es una planta poco o moderadamente exigente en cuanto a nutrientes. Fertiliza tus jacintos durante y después de la floración (de enero a mayo), hasta que se sequen sus hojas.
El jacinto es una planta bulbosa vivaz: cada año su parte aérea se seca y el bulbo vuelve a brotar la temporada siguiente, tanto en jardín como en maceta.
Cuando las flores se marchiten, corta la vara floral por la base, sin tocar las hojas. Mientras estas sigan verdes, la planta necesita luz para hacer la fotosíntesis y almacenar reservas en el bulbo, así que sigue regando con moderación.
Para que vuelva a florecer el año siguiente, reduce el riego cuando las hojas empiecen a amarillear y suspéndelo cuando se sequen, lo que ocurrirá a finales de mayo o junio (un poco antes en zonas más cálidas).
Cuando el follaje se seque, el bulbo entrará en reposo durante los meses de verano: puedes dejarlo en el suelo o en la maceta, sin regar y en un lugar fresco y a la sombra. También puedes sacar los bulbos, limpiarlos y guardarlos en una bolsa de papel en un lugar seco, oscuro y ventilado hasta que sea el momento de volver a plantarlos, en octubre o noviembre.
Si vas a mantenerlos en el suelo del jardín, evita que reciban el riego del césped o de otras plantas. El calor y la humedad pueden pudrir el bulbo.
En zonas cálidas, el jacinto suele degenerar tras la primera floración: las flores son cada vez más pequeñas porque el bulbo no recibe el frío invernal que necesitaba. Lo mejor es tratarlo como planta de temporada y renovar los bulbos cada otoño.
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