
Animales en el jardín
Quien descubre de repente agujeros en su césped, a menudo se encuentra ante un pequeño misterio. El responsable no suele dejarse ver, pero sigue trabajando con empeño, así que es normal que en los días siguientes aparezcan más agujeros. En este artículo, te ayudamos a descubrir quiénes son los causantes de los agujeros en tu césped.
Hormiga, erizo o lombriz de tierra
A menudo son ratones, hormigas, pájaros o topos los que se han instalado en tu jardín y delatan su presencia mediante distintos tipos de agujeros. También animales más grandes, como gatos, tejones, conejos, erizos o ratas, pueden ser los responsables de los agujeros en el césped. Especialmente cuando los agujeros afean el aspecto del jardín o cuando los visitantes del jardín dañan las plantas o incluso parterres enteros, es importante averiguar quién está detrás de ello. Por ejemplo, los topillos roen las raíces de las plantas y las ratas pueden transmitir enfermedades. En cambio, si el visitante es inofensivo o incluso te ayuda a combatir las plagas, tendrás motivos para alegrarte.

Errores en el cuidado del césped
La aparición de calvas no siempre se debe a la acción de distintos animales. Una fiesta en el jardín o los juegos infantiles también pueden dejar huella. Asimismo, eliminar malas hierbas en el césped deja huecos si después no se resiembra. Además, pueden aparecer zonas sin césped si, al sembrarlo, se utilizaron semillas de mala calidad. Estas mezclas de semillas suelen contener una gran proporción de gramíneas forrajeras baratas, que no forman un manto de césped denso y, por lo tanto, se arrancan fácilmente con el uso habitual.
Sin embargo, todas estas irregularidades son más bien superficiales y se subsanan fácilmente, mientras que los agujeros más profundos, causados por los animales, pueden acarrear problemas. Los agujeros profundos en el césped hacen tropezar y dificultan el corte; además, las redes de galerías subterráneas bien desarrolladas pueden drenar el agua de lluvia tan eficazmente que apenas queda humedad para las raíces del césped. Esto puede resultar crítico a largo plazo, especialmente en suelos arenosos y permeables que retienen mal el agua, y en las zonas de clima mediterráneo o semiárido, donde las lluvias ya son escasas.

Invitados no deseados
No todos los agujeros del césped tienen el mismo aspecto. En muchos casos, su forma y su tamaño ya dan una primera pista sobre quién ha estado por allí. Así, las hormigas suelen delatarse por pequeños agujeros circulares con arena fina esparcida a su alrededor (y por su frenético ir y venir), mientras que un hoyo de casi diez centímetros de profundidad apunta a un tejón que estaba buscando comida. Si tienes un perro o si el perro de un amigo ha estado en tu jardín, el agujero en el césped también podría ser, por supuesto, fruto de sus ganas de escarbar. Los agujeros superficiales también pueden deberse a causas mecánicas, como golpes o pisadas.
Si no estás del todo seguro de quién es el responsable de los agujeros en el césped, también puedes instalar una cámara de vigilancia de fauna silvestre. Mientras que a los animales diurnos, como los conejos, se les puede pillar in fraganti, los nocturnos, como los ratones o las ratas, son más difíciles de sorprender.
Jabalíes
Si encuentras el césped levantado, el suelo revuelto, los cubos de basura volcados y las plantas pisoteadas o mordisqueadas, es probable que hayas recibido la visita de jabalíes. En su búsqueda de alimento, dejan a su paso un auténtico caos. Los jardines más afectados son los situados cerca del límite de zonas forestales, aunque en España es cada vez más frecuente verlos en urbanizaciones y barrios periurbanos.
Además, los jabalíes pueden ser peligrosos, sobre todo cuando van con crías. Lo mejor es mantenerlos alejados de tu jardín con una valla resistente. También puedes prevenir el problema guardando los contenedores de basura en el interior, recogiendo a tiempo la fruta caída y no dejando restos de comida en el jardín, ya que todo ello resulta muy tentador para estos animales. Nunca les des de comer: además de animarlos a volver, en muchos municipios está prohibido.
También se puede intentar ahuyentar a los jabalíes del jardín de forma inofensiva utilizando repelentes respetuosos con los animales. Si los jabalíes siguen acudiendo a tu jardín, ponte en contacto con tu ayuntamiento, la policía local o los agentes forestales o medioambientales de tu comunidad autónoma.

Conejos
Si has encontrado en tu jardín unos agujeros bastante grandes, con un diámetro de entre 15 y 20 centímetros, acompañados de ligeras huellas de pisadas, puedes dar por hecho que se trata de conejos. En la mayoría de los casos se trata de un conejo de monte, ya que las liebres son mucho más tímidas y prefieren mantenerse alejadas de las personas.
Si los agujeros los han hecho los conejos, lo notarás enseguida, ya que también salen de su madriguera durante el día, saltan por el jardín y mordisquean alguna que otra planta. Por lo tanto, los rastros de mordiscos en las plantas del jardín también son un buen indicio. En España, el conejo es autóctono y muy abundante en zonas rurales, donde puede causar daños importantes en huertos y jardines. La protección más eficaz suele ser rodear la zona que quieras proteger con una malla metálica enterrada al menos 30 centímetros de profundidad.
Ratas
Los agujeros con un diámetro de entre seis y doce centímetros suelen ser obra de ratas. No obstante, también pueden aparecer agujeros más grandes, de hasta 20 centímetros de diámetro. Una característica importante para identificar los agujeros de rata son los pasadizos que bajan en vertical. Dado que las ratas pueden convertirse rápidamente en una plaga y transmitir enfermedades, no te quedes de brazos cruzados. Puedes combatirlas con cebos en porciones, siempre dentro de un portacebos de seguridad, inaccesible para niños, mascotas y fauna silvestre. Avisa al servicio municipal de control de plagas si temes que haya una infestación importante de ratas en tu jardín. Encontrarás información detallada sobre cómo ahuyentarlas y combatirlas en este artículo.

tejones, mapaches o zorros
Si has encontrado hoyos de entre cinco y diez centímetros de profundidad en tu césped, es posible que sean obra de un tejón. Excava en busca de alimento, sobre todo si bajo el césped se esconden gusanos blancos. La mejor forma de identificar al tejón son los agujeros alargados en los que deposita sus excrementos, que desprenden un olor acre. Este animal, muy limpio, nunca deja sus excrementos sin más sobre el césped.
Sin embargo, también podría tratarse de un mapache. Este animal también utiliza una especie de letrina para depositar allí sus excrementos. Pero, a diferencia de los tejones, los mapaches no se limitan a hacer hoyos poco profundos cuando buscan comida, sino que a veces les gusta remover todo el parterre. Ten en cuenta que el mapache es una especie exótica invasora, con poblaciones asentadas sobre todo en la Comunidad de Madrid. Si sospechas que está visitando tu jardín, contacta con los agentes medioambientales de tu comunidad autónoma.
El zorro, por su parte, solo excava para esconder su presa en los agujeros. Normalmente no tiene su madriguera cerca de las personas, ya que prefiere vivir en lugares algo más apartados. Por este motivo, los agujeros que hace en el jardín suelen ser solo hendiduras superficiales.
A los mapaches, a los tejones y a los zorros les gusta pasar el tiempo en jardines que les ofrecen comida abundante. Por eso, intenta retirar rápidamente la fruta caída, no dejar comida para perros o gatos al aire libre, no echar al compost restos de carne, pescado o comida cocinada (los restos vegetales no dan problemas si usas un compostador cerrado) y cerrar bien los contenedores de basura. Los zorros también se ahuyentan fácilmente con un sensor de movimiento con luz integrada o con dispositivos que emiten sonidos disuasorios, ya que son animales muy desconfiados. Sin embargo, si has descubierto en tu jardín una zorrera reciente con crías, no debes molestarlas. Al contrario, puedes alegrarte, ya que los zorros son los enemigos naturales de las ratas y los ratones. Mientras estén por allí, es poco probable que tengas problemas con estos roedores.

Erizos
¿Los agujeros de tu césped tienen solo unos pocos centímetros de profundidad, forma de embudo y más o menos el tamaño de tu puño? Entonces probablemente se trate de un erizo en busca de comida. Como a los erizos les encanta comer gusanos, insectos o larvas de escarabajo, tienen que hundir un poco el hocico en la tierra para alcanzarlos. Aunque los agujeros en el césped puedan parecer un poco molestos, puedes alegrarte de que el erizo encuentre alimento en tu jardín —y te ayude así a combatir los gusanos blancos que hay bajo el césped—. Los erizos sufren a menudo escasez de alimento. Si en otoño descubres un erizo hambriento en tu jardín, encontrarás consejos útiles en este artículo.

Topos
Los montículos de tierra que aparecen en el césped indican la presencia de topos. A estos mamíferos les encanta excavar y toda la tierra que les sobra la empujan hacia arriba, fuera de su reino subterráneo, sobre el césped. Por eso, no se puede hablar realmente de agujeros, ya que, en principio, solo se ven los montículos. Los topos pueden ser útiles en el jardín, ya que se alimentan de caracoles y babosas, gusanos blancos y larvas de distintos insectos, que de otro modo roerían las raíces del césped, los geranios, las hostas o las lechugas. Sin embargo, en el camino hacia un césped de ensueño, los montículos de los topos pueden convertirse en una molestia.
Lo más recomendable es recurrir a métodos de disuasión no letales para hacerles la vida difícil y que se muden a otro lugar.
musarañas, ratones de campo y topillos
Las musarañas y los ratones de campo solo dejan pequeños agujeros cuando se mueven bajo tierra. Los agujeros de la musaraña suelen medir solo uno o dos centímetros, mientras que el ratón de campo prefiere entradas algo más grandes, con un diámetro de entre cuatro y ocho centímetros. En el caso de los topillos, no suele verse ningún agujero, sino pequeños montículos de tierra que recuerdan un poco a una versión en miniatura del montículo del topo. A veces, incluso se rompe toda la capa de césped, ya que el topillo construye su sistema de túneles justo debajo de la superficie del suelo. Por el camino, este roedor herbívoro se come todo lo que sea vegetal y tenga buen sabor, para gran disgusto de las plantas. Lo que más le gusta es roer las raíces, y eso hace que las plantas amarilleen y acaben muriendo.
A veces, los topillos también se instalan en las galerías abandonadas por los topos y se acomodan allí. A la larga, pueden causar grandes daños; y tampoco hay que subestimarlos, ya que son ávidos herbívoros. En zonas de montaña, la rata topera causa daños parecidos. Si detectas una infestación importante, conviene ahuyentar cuanto antes a estos roedores de tu jardín.

Hormigas
Aunque cueste creerlo, incluso los animalitos más pequeños pueden dar mucho trabajo a los propietarios de un jardín. Una plaga de hormigas en el césped se reconoce por los pequeños agujeros circulares rodeados de una fina capa de arena. Estos montoncitos de arena se forman porque las laboriosas hormigas la expulsan a la superficie mientras excavan su red de galerías. Poco a poco, puede formarse un hormiguero pequeño, pero muy animado.
Antes de recurrir a insecticidas, puedes intentar reubicarlas o ahuyentarlas del césped con olores desagradables. Otro consejo especialmente útil es regar el césped de forma intensa y profunda: no les gusta el suelo encharcado. Además, cortarlo semanalmente contribuye a que las hormigas no se instalen tan fácilmente.
Si tú también tienes problemas con estos bichitos, encontrarás ayuda en nuestro artículo «Hormigas en el césped».

Aves
Entre las distintas especies de aves de jardín se encuentran otros posibles responsables de los agujeros en el césped. Suelen ser agujeros numerosos y poco profundos causados por el picoteo y el escarbe constantes de las aves. Sin embargo, la razón no es que las briznas de hierba les resulten tan apetecibles, sino que bajo el césped se esconden muchos insectos sabrosos. La presencia de aves como los mirlos, los zorzales, las abubillas o los estorninos suele ser señal de que diversas larvas de escarabajos, también llamadas gusanos blancos, se han instalado en el suelo del jardín. También podrían esconderse bajo el césped las larvas de típula. Las urracas y las grajillas van incluso un poco más allá: arrancan trozos de césped enteros para llegar a las larvas, provocando daños mucho más visibles. Sin embargo, si ves un pito real en tu césped, eso suele indicar más bien la presencia de una colonia de hormigas.
Dado que las larvas de escarabajo y de típula son muy dañinas para el césped, ¡la ayuda de nuestros amigos alados es muy bienvenida! Si tienes una infestación grave de gusanos blancos - que se reconoce, por ejemplo, por pequeñas zonas de césped muerto que se levantan fácilmente porque las raíces están roídas-, puedes combatir las plagas, entre otras cosas, con nematodos beneficiosos. Además, si quieres combatir las larvas de típula, puede ayudar pasar un rodillo de púas por el césped a primera hora de la mañana y escarificar el césped a fondo.

Avispas y abejas terrestres
En España, el nombre popular de «avispa de tierra» se aplica sobre todo a la avispa común o chaqueta amarilla (Vespula germanica) y a su pariente cercana Vespula vulgaris. Ambas son avispas sociales que construyen sus nidos en huecos oscuros como desvanes, muros o troncos, y muy a menudo bajo tierra, aprovechando madrigueras abandonadas de ratones y topos. El nido se reconoce por el intenso trasiego de avispas que entran y salen por un único agujero. Una sola colonia puede reunir varios miles de avispas y alcanza su máximo a finales de verano y principios de otoño, cuando las avispas son más numerosas y agresivas. Si detectas un nido, extrema la precaución, especialmente si hay niños jugando. Lo mejor es acordonar una zona amplia alrededor del nido y llamar a una empresa de control de plagas para que lo retire. Eliminarlo por cuenta propia puede resultar muy peligroso, por lo que es mejor abstenerse de hacerlo.
También hay avispas cavadoras, que son solitarias y excavan pequeñas galerías en suelos arenosos y soleados para alimentar a sus larvas con insectos. No forman colonias y son inofensivas.

Muchas abejas silvestres también anidan bajo tierra. De hecho, lo hace buena parte de las más de mil especies de abejas que viven en España. Las más conocidas son las abejas mineras o abejas de arena, muy activas a finales de invierno y en primavera. Excavan agujeros circulares de aproximadamente un centímetro de diámetro a los que se retiran cuando se aparean para criar sus larvas. También anidan en el suelo los abejorros, que suelen instalar sus colonias en madrigueras abandonadas de roedores, como las avispas.
La mayoría de estas abejas prefieren construir sus nidos en suelos secos, soleados, con escasa vegetación y, a ser posible, arenosos. Por ello, es poco probable que una abeja terrestre sea la causante de los agujeros en un césped denso. Es más fácil encontrarlas en zonas despejadas o en las calvas del césped. No hay por qué preocuparse: son pacíficas y solo pican si se sienten amenazadas. Además, solo las hembras tienen aguijón, y el de las abejas mineras es tan débil que apenas perfora la piel humana. Son excelentes polinizadoras y sus poblaciones están en declive, así que lo mejor es dejarlas tranquilas: sus nidos solo estarán activos durante unas pocas semanas.
Grillo topo
El grillo topo (o alacrán cebollero) cava pequeños agujeros, de un centímetro como máximo, y es un auténtico experto en la construcción de galerías. Si aparecen de forma aislada, no hace falta preocuparse. Sin embargo, el problema surge cuando la infestación se extiende, ya que, lamentablemente, las plantas figuran en su dieta, tanto las raíces como las partes aéreas. Por eso, vigila si el césped se vuelve marrón alrededor de los agujeros. Esto puede significar que los grillos topos se han comido las raíces del césped. Como no les gusta que se inunden sus galerías, puedes ahuyentarlos inundando todo el sistema de túneles subterráneos. Saldrán a la superficie y podrás retirarlos a mano.

Lombrices de tierra
Si después de llover observas pequeños montoncitos de aspecto terroso, puede que se trate de excrementos de lombriz. En general, tener lombrices en el jardín es motivo de alegría, ya que mejoran la estructura del suelo. Sin embargo, en los meses más frescos y lluviosos puede ocurrir que las delicadas hierbas del césped se asfixien bajo los numerosos montoncitos. En esa época, el césped crece despacio, mientras que las lombrices, animadas por el tiempo húmedo, cavan con ahínco y dejan sus excrementos. Si el césped se asfixia bajo estos montoncitos de excrementos, se forman zonas desnudas en las que pueden instalarse malas hierbas. Para evitarlo, conviene dejar que el césped húmedo —y, por tanto, también los excrementos— se seque antes de pisarlo. Cuando los excrementos estén secos y desmenuzados, puedes esparcirlos por el césped con un rastrillo para hojas o con la parte plana de un rastrillo. Además, puedes recebar el césped con arena; esto mantiene alejadas a las lombrices.

perros
A muchos perros no solo les encanta cavar, sino que también orinan en el césped de vez en cuando. A la larga, orinar siempre en los mismos sitios puede provocar que esas zonas amarilleen y se quemen. La orina de perro tiene una concentración muy alta en nitrógeno (en forma de urea) y de sales, que queman las raíces y deshidratan la hierba. Si además hace sol, al césped prácticamente no le queda más remedio que secarse. El resultado son esas zonas antiestéticas en el césped. Si no quieres que las malas hierbas se instalen en esas calvas o que el perro interprete las zonas desnudas del césped como una invitación a cavar, debes rellenar los huecos con COMPO Semillas césped repoblador express. En este caso, es importante regar bien el suelo antes de la resiembra para arrastrar el exceso de sales. Tras la siembra, conviene mantener al perro alejado de la zona para que las semillas no entren en contacto directo con la orina del perro.
Encontrarás más consejos en el artículo «Orina de perro en el césped: ¡esto ayuda con las manchas amarillas!».

Semillas de césped de baja calidad y malas hierbas
Otra causa de huecos o calvas en el césped es el control previo de las malas hierbas. Esto puede ocurrir tanto al arrancarlas manualmente como al utilizar herbicidas, si después no se resiembra. Las semillas de césped de baja calidad también provocan, poco a poco, zonas desnudas en el césped. Y es que estas mezclas de semillas suelen contener una gran proporción de gramíneas forrajeras baratas. Aunque crecen rápidamente en altura, no forman un manto de césped denso, ya que apenas se ramifican lateralmente. De este modo, al pisarlo, los trozos de césped se arrancan rápidamente, por lo que, al cabo de un tiempo, el césped acaba pareciendo un queso gruyère.
Además de utilizar semillas de alta calidad, se puede prevenir el clareo mediante un buen cuidado. Por ejemplo, al césped le viene muy bien un abonado regular. Para ello, es ideal COMPO Abono césped grandes jardines, que garantiza un césped resistente y, al mismo tiempo, es inocuo para todos los habitantes del jardín. También el recebo con arena, el encalado (solo si un análisis confirma que el suelo es ácido, algo habitual en el norte de España), la aireación y la escarificación anual contribuyen a mantener un césped sano y de un verde intenso.

Ayuda rápida
Si quieres reparar las zonas calvas del césped para que vuelva a tener un aspecto bonito y cuidado, lo primero es preparar el suelo. Para ello, afloja la tierra de la zona afectada con una azada o una pala, según el tamaño de la zona. Si hay poca tierra porque los agujeros son demasiado profundos, rellénalos primero con tierra para césped de alta calidad. Dependiendo de la calidad del suelo, también conviene incorporar un abono de larga duración como COMPO Abono césped larga duración, para que las semillas dispongan de suficientes nutrientes.
A continuación, ya puedes sembrar las semillas de césped para resiembra. Asegúrate de que sean semillas de césped de alta calidad. Lo ideal es que cuenten con un tratamiento profesional que les permita germinar incluso en condiciones climáticas desfavorables. Distribuye las semillas de manera uniforme e incorpóralas ligeramente al suelo. Para garantizar un buen contacto con la tierra, apisónala a continuación con un rodillo para césped o pisando sobre una tabla. Tras la siembra, las semillas deben mantenerse húmedas en todo momento con riegos cortos y frecuentes.
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