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¿Airear el césped o escarificarlo?

Abonar, cortar y regar el césped: ¿Qué no se hace para conseguir un césped denso y verde en el jardín? Pero, además de un buen aporte de nutrientes y agua, y de las sesiones periódicas con el cortacésped, el césped también necesita aire para respirar. Sin embargo, en determinadas circunstancias puede faltar oxígeno en el suelo. En esos casos, se puede airear el césped… ¿o sería mejor utilizar un escarificador? Te explicamos cuáles son las diferencias y cuándo conviene airear tu césped.

¿Por qué conviene airear el césped?

Las lluvias intensas de otoño, el pisoteo continuado o un uso intensivo pueden afectar gravemente al césped. Especialmente en suelos con un mayor contenido de arcilla y, por lo tanto, con menor permeabilidad al agua —a los que a menudo se denomina suelos pesados—, un uso intensivo puede provocar la compactación del suelo. La compactación puede ser localizada y no afectar a toda la superficie del césped. Si tras un chaparrón se forman charcos que tardan en desaparecer, es un buen indicio de que el suelo está compactado. La presencia de plantas indicadoras, como el llantén mayor o la fárfara, también es una señal de compactación. En estos casos, es recomendable airear el césped.

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¿Para qué sirve airear césped?

Mediante la aireación, también conocida como «aerificación», se «perforan» las capas superiores del suelo para que el oxígeno pueda llegar de nuevo a las raíces del césped. Además, mejora la permeabilidad del suelo al agua. Por ello, la aireación se recomienda sobre todo para suelos pesados, que tienden a compactarse y en los que, por lo tanto, el agua drena con dificultad. A menudo, la aireación va acompañada de un recebo de arena, lo que también contribuye a mejorar la permeabilidad.

 

Diferencias entre airear y escarificar el césped

A menudo se habla a la vez de la aireación y la escarificación, ya que ambos métodos aportan más oxígeno y, por lo tanto, favorecen un mejor crecimiento del césped. Sin embargo, hay algunas diferencias que conviene tener en cuenta antes de airear o escarificar el césped.

Al escarificar, se hacen cortes de tres a cuatro milímetros en el tapiz del césped con un escarificador manual o una escarificadora a motor. De este modo, no solo llega aire fresco a las gramíneas, sino que además se elimina de la superficie el fieltro del césped, el musgo y las malas hierbas de raíces superficiales. Las raíces del césped suelen quedar intactas gracias a que el corte es superficial, mientras que la capa de fieltro y el musgo se eliminan fácilmente.

El musgo y el fieltro del césped se forman, por ejemplo, cuando el césped sufre una carencia de nutrientes, se encuentra a la sombra o crece en un suelo arcilloso o pesado. El pH del suelo y las condiciones meteorológicas también desempeñan un papel importante.

Así, el musgo puede desarrollarse bien en un suelo pobre en nutrientes, situado a la sombra y con mucha humedad (por lluvias frecuentes o por exceso de riego), mientras que el césped va perdiendo terreno.

Por ello, la escarificación se considera una especie de «limpieza a fondo» que conviene hacer una vez al año, preferiblemente a principios de otoño (septiembre-octubre) o de primavera (marzo-abril), evitando los meses de calor. Así, el césped, libre de residuos acumulados, se recupera antes. Si el césped está libre de musgo y malas hierbas, no es necesario escarificar.

La aireación, por el contrario, resulta adecuada en suelos compactados. La compactación del suelo suele producirse en suelos pesados y arcillosos. Además, un uso intensivo del suelo puede provocar compactaciones puntuales que ya no se pueden solucionar con una escarificadora. En lugar de limitarse a cortar el tapiz del césped y eliminar el fieltro, la aireación penetra en las capas más profundas del suelo: mediante una horquilla de cavar, un aireador de césped o una máquina aireadora, se hacen agujeros de hasta diez centímetros de profundidad en el suelo. Estos agujeros aportan oxígeno y aumentan la permeabilidad. Por este motivo, el paso siguiente, el recebo con arena, también es muy importante. La arena, gracias a su estructura, garantiza una mayor permeabilidad, de modo que el agua drena mejor. Además, el recebo mejora la circulación del aire y el drenaje del agua no solo a corto plazo, sino durante un periodo más prolongado.

Si el césped no crece sobre un suelo franco-arcilloso, sino sobre un suelo franco-arenoso, por lo general ya tiene una buena aireación.

¡Así se hace!

Escarificar el césped

Si quieres saber cómo escarificar correctamente tu césped, en este artículo encontrarás instrucciones paso a paso.

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¿Cuándo airear el césped?

Si el suelo de tu césped está compactado, la aireación y el recebo con arena pueden ser la solución. Puedes hacerlo tanto en primavera como en otoño, aunque en la mayor parte de España el mejor momento es a principios de otoño, cuando baja el calor y el césped se recupera rápido. No obstante, es imprescindible que te asegures de que el suelo no esté mojado, ya que los suelos arcillosos tienden a apelmazarse cuando están húmedos. Tampoco conviene que esté reseco: un suelo arcilloso seco se endurece tanto que es difícil perforarlo. Lo ideal es esperar un par de días después de una lluvia o un riego.

Si haces agujeros en un suelo húmedo, es posible que, al desplazar la tierra hacia los lados, acabes creando nuevas zonas compactadas. Los suelos arcillosos son bastante pegajosos. Si no estás seguro de qué tipo de suelo tienes, ¡tócalo con los dedos! La tierra permeable y arenosa se desmenuza con bastante facilidad entre los dedos, mientras que la tierra más pesada y arcillosa, cuando está húmeda, se pega rápidamente y se puede amasar como si fuera plastilina. Si quieres saber más sobre los diferentes tipos de suelo o de qué están compuestos, echa un vistazo a nuestro artículo "Diferentes tipos de suelo: una breve visión general".

Nota

El encharcamiento en capas profundas del suelo no se corrige aireando ni con recebos de arena. Requiere una actuación integral, como sustituir las capas superiores de tierra o instalar sistemas de drenaje.

 

 

 

Cómo airear el césped en suelos pesados

Para airear, puedes usar un aireador manual, un aireador de césped con ruedas o un rodillo aireador; también hay aparatos que sirven tanto para escarificar como para airear. En céspedes pequeños, suele bastar con una horquilla de cavar. Ahora, haz agujeros profundos en el suelo con el aparato o la horquilla. Para descompactar aún más la capa superior del suelo si está muy compactada, puedes mover la horquilla o el aireador manual ligeramente hacia delante y hacia atrás, para que los agujeros se ensanchen un poco más. A través de estos agujeros, el agua de lluvia y de riego drenará mejor y llegará más oxígeno a las raíces. Justo después, extiende una capa fina de arena sobre el césped (recebo). Así, la arena penetra fácilmente en los agujeros recién hechos, lo que hace que la capa superior del suelo sea más permeable a largo plazo.

 

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