Características
Cuidados
Periodo de floración
Características
Plantar adecuadamente
Cultivo de los crisantemos
Gracias a su prolongada y tardía floración, los crisantemos ofrecen un estallido de color que alcanza su mejor momento en otoño. Originarios del Extremo Oriente, los crisantemos de jardín (Chrysanthemum × morifolium) pertenecen, en términos taxonómicos, a la familia de las compuestas (Asteraceae, o también Compositae). Son plantas perennes que pueden vivir durante varios años en el jardín, y también crecen bien en jardineras y macetas en balcones y terrazas. Los lugares bien soleados o en semisombra, resguardados del viento, favorecen la floración de estas plantas. En las zonas más calurosas del sur y del interior, agradecen algo de sombra en las horas centrales del día en verano.
Para prevenir las enfermedades, evita plantar los crisantemos demasiado juntos.
Los crisantemos se desarrollan estupendamente plantados directamente en el suelo del jardín. El momento de plantarlos es la primavera (de marzo a mayo). Aunque puedes plantarlos a principios de verano, evítalo si vives en zonas de clima mediterráneo cálido, ya que el calor dificulta el arraigo. Plantados en primavera, disponen del tiempo necesario para arraigar y florecer con fuerza en otoño. Para que se desarrollen bien necesitan un suelo fresco, rico en humus y nutrientes y con un buen drenaje.
También puedes cultivarlos sin problemas en maceta, con un substrato para plantas de flor, rico en nutrientes. No obstante, crecen más vigorosos cuando se plantan en arriates o parterres que en macetas.
Cuidar adecuadamente
Cuidados de los crisantemos
Mantén el suelo húmedo, pero sin encharcar. No toleran que la tierra se seque del todo, ni siquiera durante poco tiempo. Durante la floración, los capullos se pueden secar fácilmente y, a la vez, el encharcamiento provoca la podredumbre de las raíces. Por lo tanto, riégalos moderadamente y a intervalos regulares. En verano, sobre todo en maceta, quizá tengas que regar a diario.
Los crisantemos son bastante exigentes en cuanto a nutrientes. Para que florezcan en abundancia y tengan un follaje de un verde intenso, abónalos regularmente durante toda la fase de crecimiento, desde la primavera hasta que aparezcan los capullos a finales de verano. En maceta, añade abono líquido al agua de riego una vez por semana; en el jardín, puedes utilizar un abono de liberación lenta. También es posible enriquecer el suelo con compost maduro alrededor de las plantas.
Durante el verano, los crisantemos dedican toda su energía en el crecimiento de sus tallos. Para que formen una mata compacta y florezcan con más abundancia, conviene despuntarlos (pinzarlos) regularmente —de mayo a julio— y aclarar algunos tallos cuando haya demasiados. La poda de fondo solo se hace cuando la floración ha terminado y se ha secado la parte aérea. Entonces, corta los tallos a un palmo del suelo, aproximadamente.
Los crisantemos resisten heladas moderadas. En el sur y en clima mediterráneo no suelen necesitar protección. Pero en zonas de interior y de montaña, con inviernos fríos, conviene protegerlos con algunas de estas medidas:
Elimina regularmente las flores marchitas para prolongar la floración.
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