
Es común referirse a las orquídeas como las reinas de las flores. Las orquídeas llegaron a Europa a principios del siglo XIX y desde entonces no faltan en los alféizares de nuestras ventanas. La gran diversidad de especies hace que sus exigencias varíen mucho de una a otra. Descubre con nosotros las diferentes especies de orquídeas y los cuidados de cada una.

Phalaenopsis
A pesar de su irrefutable éxito, muchas especies de orquídeas son poco conocidas. Las orquídeas mariposa, también conocidas como orquídeas alevilla (nombres con los que comúnmente se denominan las especies del género Phalaenopsis), son las más difundidas. Sus principales ventajas son un mantenimiento sencillo y una floración que se prolonga prácticamente durante todo el año. Por lo tanto, las orquídeas del género Phalaenopsis resultan ideales para quien se inicia en el cultivo de estas plantas.
Comparativamente, este género está conformado por un número restringido de especies que no sobrepasa las 70. A semejanza de muchas otras orquídeas, las especies del género Phalaenopsis son plantas epífitas que se desarrollan sobre los árboles. La mayoría de las veces, sus flores son exuberantes. En función del ejemplar, el tamaño de la flor puede variar de 1,5 a 10 cm. Las phalaenopsis se desarrollan mejor en lugares parcialmente sombreados pero luminosos. Conviene evitar las ventanas orientadas al sur durante los meses de verano. La temperatura debe estar entre 18 y 20 ºC y no descender por debajo de 16 ºC durante la noche. Es esencial una alta humedad atmosférica; en la mayor parte de España el aire interior es seco, sobre todo en verano o con calefacción, así que ayuda colocar la maceta sobre un plato con arcilla expandida húmeda y alejarla de corrientes de aire. El substrato de la planta siempre debe estar húmedo pero nunca encharcado: los riegos moderados y un buen drenaje evitarán el anegamiento.
Primer género llegado a Europa

Fueron las primeras orquídeas en llegar a Europa (siglo XIX). Fue sobre todo la nobleza la primera en sucumbir al encanto de sus coloridas flores. Phalaenopsis y Cattleya son los géneros de orquídeas más populares. Sus más de 100 especies pueden usarse como plantas de interior y flores de corte. En su hábitat natural, algunas especies de orquídeas habitan sobre los árboles y, en ocasiones, sobre piedras y en acantilados. Las especies del género Cattleya disponibles en el mercado alcanzan una altura de 25 cm aproximadamente. Es necesario atar las varas florales a un tutor para brindarles mayor sujeción. Las flores, de los colores más diversos, aparecen en primavera y en otoño. Se aclimatan perfectamente a una temperatura diurna comprendida entre 18 y 20 ºC. De noche, la temperatura debe estar entre 10 y 14 ºC, un salto térmico que en España se consigue con facilidad en primavera y otoño junto a una ventana o sacando la planta a una terraza sombreada durante los meses templados. El emplazamiento debe ser muy luminoso, pero protegido de la radiación solar directa. Durante la fase de crecimiento de las especies del género Cattleya, es necesario regarlas y abonarlas abundantemente. Pasado el periodo de floración, es posible disminuir el riego.
Orquídea perfecta para empezar

El género Coelogyne es particularmente adecuado para los principiantes, ya que sus especies florecen sin ningún problema junto a una ventana a temperaturas más bien frescas. Las especies de este género florecen entre febrero y junio. El género agrupa unas 200 especies que se desarrollan bien tanto en tierra como en acantilados, así como sobre árboles y piedras. La mayoría de las especies prefieren los emplazamientos semisombreados y que la plantación se realice en una maceta poco profunda.
Las especies de porte colgante lucen especialmente bien en cestas suspendidas. Las flores de las especies del género Coelogyne miden de 5 a 10 cm y la mayoría de ellas florece en colores claros, por ejemplo, blanco y amarillo. La temperatura diurna debe estar comprendida entre 18 y 20 ºC y la temperatura nocturna entre 10 y 14 ºC.
Durante el periodo de reposo vegetativo (que va de octubre a enero), lo ideal para estas plantas es un emplazamiento fresco y seco (como una habitación sin calefacción o una galería resguardada). Así, se hacen con las reservas de energía necesarias para la próxima floración. Durante la fase de crecimiento de las especies del género Coelogyne, es necesario regarlas y abonarlas abundantemente.
La orquídea más exigente

Según cuenta la leyenda, la historia de este género de orquídeas comienza en Filipinas. Se dice que la primera planta nació de las lágrimas de una reina que estaba de luto por su esposo. Las orquídeas del género Vanda también crecen sobre los árboles y para su cultivo es necesario mantener una humedad ambiental alta. Por eso las Vanda no se consideran orquídeas apropiadas para principiantes. Es necesario proporcionarles un emplazamiento muy luminoso, pero resguardado del sol del mediodía. Pueden cultivarse dentro de vitrinas o, en el caso de los ejemplares más grandes, en invernaderos o jardines interiores.
Las flores de las especies del género Vanda irradian una gran diversidad de colores y, entre las más raras, hay ejemplares de magníficas flores azules. Las flores miden de 3 a 15 cm y la mayoría de ellas pueden florecer durante todo el año. La temperatura diurna debe estar entre 18 y 20 ºC y no descender por debajo de 16 ºC durante la noche.
Es necesario sumergir regularmente en agua las raíces de las orquídeas Vanda y pulverizar las hojas. En verano y en ambiente seco, esta pulverización debe realizarse a diario. Las Vanda pueden trasladarse al exterior durante los meses más cálidos, buscando una ubicación luminosa pero a la sombra.
La zapatilla de Venus

Este género de orquídeas zapatilla es de origen asiático. Es difícil hacer una reseña precisa, ya que el género reúne por numerosas especies de características diferentes. Existen todas las formas, desde flores individuales hasta flores múltiples. Las especies también se diferencian por el tamaño de sus flores: la más pequeña mide menos de un centímetro, mientras que los pétalos colgantes de la más grande alcanza un tamaño de más de un metro. El labelo en forma de zapatilla hace las veces de trampa de insectos y su forma obliga al insecto a salir rozando primero el estigma y después las anteras, favoreciendo así la polinización cruzada. Las flores son muy apreciadas y brotan sin cesar sobre el mismo tallo durante varios meses. La gran diversidad de especies obliga a informarse de los cuidados concretos de cada una. Como norma general, es el género que mejor tolera las ubicaciones con poca luz, aunque nunca admite el sol directo.
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