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  2. Consejos
  3. Cuidados de las plantas
  4. El césped
  5. tipos de césped
  6. Cómo generar una pradera natural

Un paraíso para los insectos

Cómo generar una pradera natural

Más que una alternativa al césped, las praderas naturales son una forma de vegetación completamente autónoma para un florido jardín de ensueño. En aquellos lugares donde los monocultivos dominan la agricultura, los jardines naturalizados son cada vez más importantes para los organismos beneficiosos. En una pradera natural, se estimula el crecimiento y el desarrollo de un césped sano al mismo tiempo que el de las gramíneas, las plantas de flor y hierbas silvestres. Si prefieres un aspecto menos asilvestrado, también puedes favorecer los insectos creando islotes de praderas naturales al lado de tus zonas de césped tradicional perfectamente bien cuidado.

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Una buena base

Para un césped sano y natural, no es necesaria una base perfectamente escarificada. En una pradera natural, las irregularidades del terreno retienen la humedad durante más tiempo, aunque es aconsejable evitar encharcamientos que favorezcan el desarrollo del musgo. Esparce una delgada capa de compost para activar la vida del suelo.

Resiembra la superficie si tu césped presenta grandes zonas desnudas que no se cubrirán por sí solas con el tiempo. Las semillas ecológicas certificadas producen un césped tan natural y vivo como resistente. Si el suelo está compactado, rastrilla ligeramente la superficie hasta 1 cm de profundidad para favorecer la germinación de las diminutas semillas. A continuación, distribúyelas uniformemente sobre la superficie preparada y riega regularmente durante las semanas siguientes.
La primavera y el otoño son las mejores épocas para sembrar: las temperaturas son suaves y las semillas aprovechan las lluvias antes de que llegue el frío o el calor.
Evita sembrar demasiadas semillas: si las plántulas germinan muy juntas, aumenta el riesgo de enfermedades por hongos.


 

Siega y abonado

Cuidados de una pradera natural

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Una buena siega

Una buena planificación es la forma más segura de mantener una pradera sana y rica en especies. La siega oportuna favorece la germinación de las gramíneas, plantas de flor y hierbas silvestres de aparición espontánea. Espera hasta que las semillas de las gramíneas y de las plantas de flor se hayan formado bien tras la floración y deja los residuos de la siega en el suelo durante algún tiempo. Al secarse al sol, se favorece tanto la caída de las semillas como la regeneración natural de la superficie. Utiliza un cortacésped con función mulching, que tritura y reparte la hierba cortada, evitando retirar semillas y nutrientes.

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Fertilización ecológica

Con el tiempo, una pradera natural puede ir agotando sus nutrientes. La carencia de nitrógeno afecta al desarrollo de las plántulas del césped recién sembrado. Un abono apropiado para un jardín natural siempre debe ser de liberación lenta. Nuestros abonos para césped están formulados de forma que ningún componente, como el nitrato, se pueda perder por lixiviación. Esto es posible gracias a sus componentes nitrogenados especiales.

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